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Equilibrar oferta y demanda

La recuperación del sector inmobiliario es un hecho que se refleja en las cifras que mes a mes dan a conocer los organismos oficiales, así como los no oficiales. Pero esa recuperación lleva implícitos algunos desequilibrios que vienen asociados a la asimetría entre la oferta y la demanda. Poca oferta y, a menudo, obsoleta en las zonas con mayor demanda y demasiado abundante donde no se precisa. Los precios mantienen una carrera alcista desde que se inició ese proceso y lo hacen a un ritmo más acelerado que las rentas, principalmente las de los jóvenes, que se ven excluidos de la posibilidad de adquirir una vivienda. Sin embargo, el mercado del alquiler no acaba de proporcionar la alternativa. Hay inversores dispuestos a intervenir pero su interés, igualmente, se circunscribe a las áreas de mayor demanda. Su presencia, eso sí, contribuye a aliviar ligeramente la presión sobre los precios, pero su aportación resulta insuficiente, lo que se resuelve en incrementos de precios en las zonas prime, que paralelamente arrastran los precios en las áreas limítrofes. Este es el análisis que realizan los expertos en el debate organizado por El PERIÓDICO DE CATALUNYA y el Consorci de la Zona Franca, en que participan Beatriz Toribio, responsable de análisis de Fotocasa; Lluís Marsà, presidente de la Associació de Promotors y Constructors de Edificis de Catalunya (APCE); Anna Esteban, directora de la oficina de Catalunya de CBRE, Joan Ollé, presidente del Col·legi d’API de Catalunya y Josep Maria Pons, director del Barcelona Meeting Pont.

 LOS PRECIOS
El termómetro del mercado

El termómetro más evidente de la recuperación del sector es la evolución al alza de los precios. «Estamos en una recuperación, aunque se mueve a diferentes velocidades. Catalunya (Barcelona), Madrid, Baleares y Canarias van a la cabeza. Y dentro de estas cuatro, destaca Catalunya, debido a Barcelona capital», afirma Beatriz Toribio. De hecho, si se miran los incrementos de precios, tanto de venta como de alquiler, no se puede comparar Barcelona con otras poblaciones. En la capital catalana se mueven a un ritmo del 14%, y en el resto de las provincias lo hacen en torno al 4%. Según el presidente de la APCE, se llegó a alcanzar un descenso de los precios de entre el 55% y el 60% en la crisis. «Esta caída provocó que se comercializaran pisos por debajo del precio de reposición. Pero este ha sido un escenario transitorio. Poco a poco, se han provocado unas tensiones de precios acelerados, pero aún venimos de unos parámetros muy bajos», destaca.

CIFRAS.
42.000 viviendas › Entre el 2006 y el 2016 el número de viviendas terminadas descendió desde las 615.000 hasta las 42.000, lo que supone una reducción de la capacidad del sector en 15 veces.
51% nueva oferta › La nueva producción de pisos se concentra principalmente en las grandes poblaciones, hasta el punto que Barcelona y Madrid concentran la mitad de las viviendas iniciadas.
64.000 visados › Esa es la cifra de nueva producción que se puso en marcha en el 2016. Se considera insuficiente en el sector.

En toco caso, la evolución de los precios está bastante relacionada con la nueva producción. De las 126.000 viviendas iniciadas en Catalunya en el 2006 se llegó al punto de inflexión en el 2013, con 3.035 viviendas. El año pasado se iniciaron 8.300 viviendas y este año se iniciarán entre 11.000 y 12.000 viviendas. Se trata, eso sí de un crecimiento distinto al de la última burbuja. «Esta demanda que está creciendo no quiere lo mismo que antes de la crisis. Los hogares que se crean son distintos. Además es una demanda más educada, tiene más información. Además, tenemos acceso a la financiación, pero esta es más selectiva», afirma Anna Esteban. En todo caso, el problema tanto en la compra como el alquiler es la falta de oferta: «No hay suficiente para atender la demanda. Los precios suben lógicamente porque no se pueden poner puertas al campo. Lo que hay que hacer es proporcionar más oferta. Y estudiar cómo se puede generar más oferta », destaca Ollé.

LA OFERTA
Las dificultades para atender la demanda

Recuerda Marsà que Barcelona, con Pasqual Maragall como alcalde, hizo una apuesta por desarrollar el 22@ y sus tres millones de metros cuadrados. «Esa visión de la ciudad ha tenido sus consecuencias positivas, que durante años no se han visto; ahora sí: vienen empresas de otras zonas, con altos ejecutivos y un nivel tecnológico alto», destaca. En este sentido propone que la ciudad haga lo que han hecho otros municipios. «L’Hospitalet ha transformando la industria obsoleta en nuevas áreas residenciales. Barcelona también tiene que hacerlo», comenta. En todo caso, desde que se detecta la demanda hasta que se pone a disposición el producto pasa un tiempo, recuerda Anna Esteban. Eso puede llegar a provocar crecimientos de precios de hasta dos dígitos. Pero ¿son sostenibles? «No lo son. Porque al final la oferta toma la velocidad que debe tomar», agrega. La clave es que «había gente que estaba esperando para salir a comprar. Ha coincidido todos los factores en un momento preciso, pero no se prolongará todo a la vez», plantea Toribio.

 LA GRAN BARCELONA
Los márgenes decrecimiento

Existe cierto consenso en el sector sobre que la dificultad de Barcelona para generar nueva oferta impide una cierta modulación de los precios. Los agentes consideran que habría que romper ese corsé. «Cuando Barcelona ocupe el mismo territorio que Madrid será más fácil mejorar la oferta», afirma Ollé. Discrepa en este sentido Esteban, ya que, considera, que no es suelo lo que falta. La cuestión es que «lo que tiene que hacer el Ayuntamiento es trabajar para desarrollar el 22@, Zona Franca y La Sagrera, que aún tienen bolsas de suelo». Luego «habrá que crecer con la zona metropolitana y hacer la Gran Barcelona», precisa «Si cambia la regulación sí, sino, será difícil», apostilla Ollé. Y el presidente de la APCE agrega: «El 22@ solo admite dos usos; terciario y vivienda. La Sagrera lleva un peso importante de terciario. En la Marina del Prat Vermell, estamos viendo las dificultades que hay para hacer los planeamientos. Por eso hay que pensar en otras zonas: antiguos polígonos industriales, prácticamente obsoletos, como se ha hecho en L’Hospitalet». Una cuestión añadida es que para extender el territorio de Barcelona, hay que gastar dinero y desarrollar la red viaria con el propósito de acercar las poblaciones limítrofes y desarrollar nuevos suelos residenciales. «Pero el problema es que hemos arrancado el reloj, pero hay una aguja que no anda, que es la del desarrollo de los suelos urbanísticos », agrega Marsà. «Este es el gran problema en este momento», apostilla Toribio.

PARTICIPANTES.
Lluís Marsà «El reloj ha arrancado, pero hay una aguja que aún no anda: es la del desarrollo de los suelos urbanísticos»
Anna Esteban «El retraso de la oferta respecto de la demanda provoca que los precios suban, pero esas subidas no son sostenibles» 
Joan Ollé «Los inversores se juegan mucho dinero. Y hay demasiada inseguridad jurídica, y eso perjudica»
Beatriz Toribio «En la capital catalana los precios se están moviendo a un ritmo del 14%, mientras que en el resto del territorio suben el 4%»
Jose M. Pons «Pese a la dificultad normativa, los fondos se han volcado en la actividad residencial y el alquiler»

LA ADMINISTRACIÓN

El tapón de los municipios

Desde el punto de vista de la industria inmobiliaria, el desarrollo de la actividad donde la demanda lo permite choca con la realidad política: «La composición de los cartapacios municipales está muy dispersa», afirma Marsà. «Ahora todos los partidos gobiernan con coaliciones. Y muchos municipios están en situación de encaje complicado. El problema es que el urbanismo está paralizado. Nadie quiere asumir el desgaste de un nuevo desarrollo urbanístico porque siempre hay un perjudicados». Esa situación representa una barrera para los fondos de inversión internacionales, que no cuentan con las suficientes garantías jurídicas. Hay ayuntamientos que pueden llegar a cambiar la calificación de un terreno que ya se había destinado a un uso concreto, después de que el inversor ya haya planificado el proyecto. «No hay un problema de recursos con esos fondos. Y cubren todas las tipologías. Pero sería importante quitarles los palos de las ruedas para que puedan hacer gestión», precisa Esteban. La cuestión es la seguridad jurídica que se ofrece, indica Ollé: «Se juegan mucho dinero cuando invierten en el sector. Y hay demasiada inseguridad, y esto perjudica. Si hay seguridad hay ejecución». Pero el problema es que no se sabe «quién manda. Cambian las cabezas. Donde dije digo, digo Diego…Y así es complicado».

EL ALQUILER
La falta de iniciativa en el mercado

«El inquilino también necesita más Seguridad jurídica», afirma Ollé. «¿Nos hemos planteado cuánta inseguridad significa para alguien que quiere crear una familia, tener un contrato que va a vencer en tres años?», se pregunta. «Esto es vivir agobiado». Los que tienen el BOE y el DOG y tienen la opción de cambiar la ley, deben hacerlo: «Ahora un caso que se puede solucionar en tres meses, necesita tres años». Por su parte, Marsà agrega que en el 2020 entrará en funcionamiento una directiva europea que pide un determinado grado de eficiencia energética de los edificios. Y para la administración pública entrará en vigor en el 2018. «Los promotores estamos muy inquietos porque la normativa actual no contempla lo que se necesita para que entre en vigor esa directiva». La cuestión es que se necesitarán ordenanzas nuevas para ajustarse a esa normativa. Pero no se están haciendo.

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Barcelona Meeting Point presenta un sector inmobiliario renovado, innovador y tecnológico.

El salón, que se celebra del 18 al 22 de octubre en Montjuïc, hará énfasis en el PropTech y la vivienda social y de alquiler.

El inmobiliario fue el primer sector en entrar en crisis, y ahora es el primero en iniciar la recuperación. Las cifras así lo confirman: la compraventa de viviendas aumentó un 20,3% en agosto de 2016, según datos del INE, y en el primer trimestre del año pasado la inversión inmobiliaria en España creció un 20%. El último informe de CaixaBank también destaca esta recuperación, y subraya que la evolución favorable en un contexto de tipos de interés bajos está impulsando la compra de viviendas, que crece a ritmos de dos dígitos.

Este nuevo ciclo alcista es, en buena parte, el resultado de los cambios que está experimentando el sector. Unos cambios que podrán conocerse en el salón inmobiliario Barcelona Meeting Point (BMP) –que, organizado por el Consorci de la Zona Franca, se celebra en el recinto ferial de Montjuïc del 18 al 22 de octubre– y que tiene en la innovación, la tecnología, la sostenibilidad y una mayor preocupación social sus principales ejes.

Retos

El sector inmobiliario inicia la recuperación consciente de que debe evitar los errores del pasado

Durante la presentación del Comité de Innovación de BMP el delegado Especial del Estado en el Consorci de la Zona Franca de Barcelona y presidente de BMP, Jordi Cornet, explicó que “el sector, y en especial el salón, se ha centrado en tres líneas. La de PropTech, donde el Consorci quiere liderar la innovación en el inmobiliario. La de vivienda social y de alquiler. Y la de sacar a la luz el papel de la mujer en el sector. Todo ello permitirá incorporar una visión profesional más amplia”.

Cambio de paradigma

El Comité de Innovación de BMP, formado por un grupo de expertos del inmobiliario y de la construcción, destaca la importante transformación que está experimentado el sector gracias a las nuevas tecnologías y cómo se está llevando a cabo la recuperación y profesionalización del mismo.

“El sector y el salón han cambiado, y las empresas también están avanzando. Hoy es impensable no utilizar las nuevas tecnologías para buscar un piso, pero no debemos olvidar la última milla. Nadie comprará o alquilará un piso sin haberlo pisado antes”, apunta Juan Carlos Álvarez, director General de Negocio Inmobiliario de Servihabitat.

Del mismo parecer es Juan Carlos Led, CEO de ABC Realty Barcelona, quien subraya que “el sector está apostando por la digitalización y los servicios que aporten valor añadido al cliente final”, a lo que Fernando Conde, presidente de Newland, añade: “Estamos ante un cambio de paradigma que ha llegado a los CEO, lo que conlleva un cambio en la forma de pensar y en la toma de decisiones dentro del sector inmobiliario”.

Carmina Ganyet, directora general Corporativa de Inmobiliaria Colonial y vicepresidenta del Club Inmobiliario Esade Alumni, también es de la opinión que el sector no puede estar ajeno a la innovación tecnológica ni a los cambios que vive la sociedad. “Este ha sido un sector muy tradicional, poco tecnológico, y ahora está realizando un cambio que fomentará el uso de determinados materiales, el acortar el periodo de construcción, y gracias a la captación de datos podremos prever la demanda futura”, remarca Ganyet, quien también es miembro del Urban Land Institut.

Por su parte, Christian Cucurull, responsable de Marketing y Calidad de Building Center, que acudió al acto de constitución del Comité de Innovación de BMP en representación de Jordi Soldevila, CEO de la compañía, comparte el punto de vista de Ganyet y subraya: “El sector debe trabajar en cubrir las nuevas necesidades de los consumidores a través de la innovación y la tecnología”.

Big data

Comprador y vendedor tienen más información, lo que permite adaptar mejor oferta y demandabal

Y es que el PropTech –que abarca desde la realidad virtual al Internet de las cosas o el big data, entre otros aspectos– supone un cambio que afecta a toda la cadena de valor del sector inmobiliario y de la construcción, “y no debemos tener miedo a innovar, –destaca Antonio Gámiz, de Merlin Properties Barcelona– porque gracias a la disrupción tecnológica estamos viendo cómo otros sectores avanzan, y el inmobiliario no puede quedar al margen y debe poder ofrecer una experiencia al usuario”.

Aleix Valls, Senior Digital Advisor de Inmobiliaria Colonial, explica cómo el sector va ganando en densidad digital. “Hoy, el 100% del catálogo de vivienda residencial está digitalizado. Pero, gracias al big data y a toda la información que nos aportan las herramientas digitales, están apareciendo nuevos modelos de negocio que están dotando a este catálogo de capacidad transaccional, de compraventa, lo que permite mayor transparencia y ofrecer unos precios más competitivos”.

El PropTech facilita que el consumidor final visite menos pisos y el proceso de compra es más efectivo. “Tenemos más información del mercado, la experiencia está más ajustada a lo que busca el comprador, y podemos adaptar mejor oferta y demanda, lo que aumenta el ratio de éxito. El comprador debe visitar el piso, pero visita muchos menos porque sabemos qué busca”, remarca Valls.

Este cambio en la forma de pensar y de actuar pasa, según Gonzalo Basso, CEO de Basso Group Capital Advisors, por tener muy presente la globalización. “Es importante que el sector tenga una visión global, y las nuevas tecnologías lo permiten en todos los ámbitos”, subraya el experto. Por su parte, Anna Gener, directora general en Barcelona de Aguirre Newman, apunta la necesidad de que tanto la revolución tecnológica como la disrupción “estén muy enfocadas al usuario.

Las personas   

Barcelona Meeting Point apuesta por la tecnología, pero sin olvidar el factor humano, el networking

Debemos trabajar para empoderar al ciudadano, saber qué es lo que realmente necesita, cómo quiere que sea su vivienda, y lograr una mayor transparencia dentro del sector, en todos los ámbitos. Todo ello redundará en un mejor servicio y en una mayor competitividad, que nos beneficia a todos”.

Vivienda social y de alquiler

Como apuntan los expertos del Comité de Innovación de BMP, el sector no puede dar la espalda a la realidad y a las necesidades sociales. “El inmobiliario es consciente de que debe evitar los errores del pasado y es necesario incrementar la oferta de vivienda social y de alquiler –remarca Jordi Cornet–, y el Consorci está especialmente sensibilizado ante estas problemáticas”. Por ello, el simposio de BMP contará con un panel de expertos internacionales sobre vivienda social que expondrán casos de éxito en el extranjero como guía o ejemplo para su posible aplicación en España.

El director del Área de Negocio Inmobiliario de CaixaBank, Carlos Casanovas, también expresa esta preocupación por tener en cuenta las necesidades de la sociedad y manifiesta: “Nuestro esfuerzo se centra en conocer las voluntades de la industria y de los clientes, para anticiparnos y tratar de ‘estar’ en la vida de los clientes, de formar parte de ella”.

Ante la necesidad de incrementar el número de vivienda social y de alquiler, Gener explica la importancia de, en el residencial, “ampliar el concepto ‘Barcelona’ y hacerlo extensible a toda el área metropolitana, y contar con la complicidad de la Administración para garantizar que el transporte público funcione y para facilitar suelo residencial edificable, lo que permitirá construir más vivienda asequible, social y de alquiler”.

A modo de conclusión, Josep M. Pons, director general de BMP, destaca el trabajo que está realizando el Comité de Innovación para lograr que el PropTech esté presente de forma destacada en esta edición del certamen y remarca la necesidad de “apostar por la tecnología, que está en todo y el inmobiliario no podía quedar al margen, pero también es importante potenciar el factor humano, el networking”.

Fuente: La Vanguardia

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Vuelven las agencias inmobiliarias, pero cambia la demanda.

El sector inmobiliario sale de la crisis a la vez que se disparan los precios de la vivienda. El perfil de los compradores ha cambiado, y ahora son sobre todo grupos inversores

El mercado inmobiliario se recupera progresivamente tras la crisis económica, y un síntoma de esta recuperación es el aumento de agencias inmobiliarias. En sólo dos años, han abierto más de mil oficinas nuevas en Cataluña. Pero este repunte no es igualitario en todo el territorio ya que la actividad se centra, sobre todo, en Barcelona. De los 5.797 agentes inmobiliarios registrados en Cataluña, un 67% (3.887) se concentra en la capital catalana. Según algunos API, ahora entre un 60% y 70% de los interesados en comprar son grupos inversores.

Las cifras evidencian la recuperación del mercado pero, si se tiene en cuenta el incremento de precios en la vivienda, también ponen en alerta una parte del sector que teme una nueva burbuja inmobiliaria. Antes de la crisis económica, el porcentaje de familias que se hipoteca era muy elevado, pero ahora la compra de viviendas ha pasado a segundo plano.

En la agencia Casa Barcelona, Alejandro Antonio asegura que reciben más demanda de alquileres que de compra. Ahora, entre un 60% y 70% de los interesados en comprar son grupos inversores. “Ven que hay una demanda fuerte de alquiler y les interesa comprar un piso para reformarlo y ponerlo en alquiler”, asegura.

La inversión extranjera, sumado a la escasa oferta de pisos que hay en Barcelona, han hecho disparar los precios de la vivienda. Según el Idescat, en 2016 el precio medio del alquiler era de 800 euros mensuales en la capital catalana. Ante este escenario hay expertos que se cuestionan si el estallido de la burbuja inmobiliaria sirvió para aprender algo. Juan Sánchez, abogado, reconoce que la inversión extranjera puede ser un problema para los barceloneses que han vivido toda la vida en la ciudad: “Ven que los precios se inflan por culpa de la rentabilidad que buscan estos inversores”, explica.

Precisamente, para intentar regular el mercado inmobiliario, en 2010 Cataluña implementó una medida que no se aplica en el resto del estado español: el certificado AICAT. Se trata de un título que cualquier agente inmobiliario debe obtener para poder abrir una oficina y ejercer. Juan Sánchez, además de ser abogado, imparte clases a alumnos del Instituto Rocafort que quieren obtener la AICAT. “Tenemos muchos de chinos y de rusos interesados en hacer actividades con sus compatriotas y, por otra parte, personas de mediana edad que quieren un cambio en su vida”, explica Sánchez.

Mientras tanto, desde la Asociación de Agentes Inmobiliarios de Cataluña, defienden que para cubrir las necesidades de toda la demanda a seguir construyendo edificios no sólo en la ciudad, sino también en el área metropolitana. El presidente de la asociación, Joan Ollé, explica que los precios aquí son baratos para los extranjeros: “Si venden y compran, y representan un 15% o 20% de las transacciones, pues, efectivamente, esto estira el precio” , reconoce.

Fuente: Betevé

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“No todos podemos vivir en el Eixample, no hay espacio”

Joan Ollé Bertran es una de las voces autorizadas del inmobiliario catalán. Dirige la Agencia de la Propiedad Inmobiliaria (API) familiar desde 1981 y también el Colegio Oficial del gremio (COAPI). Analiza para Crónica Global los repuntes de precios del alquiler y la compraventa en Barcelona, además de su área de influencia de los últimos dos años.

-Pregunta. ¿Cómo empezó todo?

-Respuesta. Los precios de la nueva vivienda en Barcelona se habían disparado hasta 2007. Pero hubo un pinchazo. Y no fue otro que la pérdida de confianza de los ciudadanos. Me voy a quedar en el paro, piensan los ciudadanos. Y dejaron de comprar.

-¿Cómo vivió el sector el estallido de la burbuja?

-Las operaciones de compraventa caen en picado, a la par que los precios. En Barcelona y alrededores, el coste por metro cuadrado cae un 50% más la inflación, esto es casi el 60% del valor real de la vivienda.

-¿Cómo se sale del agujero?

-Con la ayuda de las medidas europeas y el repunte del empleo. Hay un momento postcrisis con aumento de la ocupación, precios a mínimos históricos y los bancos cerrados a dar hipotecas.

-Era la luz al final del túnel.

-Efectivamente. A finales de 2013 ya empezamos a ver aumento de operaciones. En 2014 los precios siguen bajando, pero a mediados de año las zonas prime y otras comienzan a remontar. ¿Por qué? Porque la gente recupera la confianza.

-¿Es todo una cuestión de percepción?

-En efecto. Los ciudadanos recuperan la confianza en el futuro, se genera más empleo. Los precios han tocado fondo. Los que tenían recursos guardados –ahorros–, los sacan del armario y empiezan a comprar pagando al contado. ¡Los precios están bajos!

-Un aumento de demanda

-Así es. La gente que tenía cash empieza a comprar en algunas zonas. Otros se meten en el alquiler, porque los incentivos en el resto de los mercados son mínimos. La bolsa fluctúa mucho y los intereses de cuentas de ahorro en los bancos son mínimos.

-(…)

-Pasamos de un círculo vicioso a otro virtuoso. Los precios ya crecen en 2015 en Madrid, Barcelona y Baleares, en las mejoras zonas. En el 2016, ya vemos subidas del 15 al 20% de operaciones respecto al año anterior.

-¿Están ustedes satisfechos? El mercado cabalga de nuevo

-Pues no del todo. Vendemos la mitad de lo que se intermediaba en la burbuja. Pero eso tampoco es nuestro objetivo, claro.

-¿Qué objetivos manejan?

-Creemos que en 2017 aún subirán los precios a doble dígito, quizá un 10%. En los años venideros veremos subidas más atemperadas, del 5%. Hasta que se encuentren oferta y demanda de nuevo.

-¿Qué contribuirá a ello?

-El atractivo de la ciudad de Barcelona. Y las hipotecas a tipo fijo: dan confianza para el futuro. Los bancos se empiezan a fiar de ti. Pagar el 3% a 20 años a tipo fijo da seguridad. No es lo mismo que 20 años al euríbor más uno. Si sube el euríbor te rompe la economía familiar.

-Hay cierta sensación de que hoy vende pisos todo el mundo.

-En Cataluña habíamos conseguido que la ley del derecho a la vivienda regulara los derechos de los consumidores. Conocimientos obligatorios demostrados, seguro de responsabilidad civil, prácticas obligatorias y régimen sancionador.

-Hay gente que lo incumple, por supuesto.

-Muchos se creen que esto es como antes. No pondré nombres, pero algunos ni están inscritos ni nada. Se creen que vender pisos es como colocar una alcachofa.

-¿Por qué la Generalitat no les sanciona?

-Porque no tiene recursos. Y el consumidor no denuncia. Yo creo mucho en la responsabilidad del consumidor. Si compras, debes ser consciente. Educación de consumo. Huir de las prácticas agresivas y demás. Porque intoxican el mercado.

-¿Tenemos derecho a vivir en Barcelona?

-Las ciudades de atracción subirán mucho de precio. Barcelona, Madrid y demás. En cambio, en Cáceres, por ejemplo, un piso es más barato.

-¿Así, la clave es la distancia?

-Donde quiere vivir todo el mundo los precios subirán, es lógico. En Cáceres tendrás un piso muy bonito y una calidad de vida inigualable. Pero si quieres Barcelona, paga.

-¿Hay fondos extranjeros que encarecen los precios?

-Sí, hay mucha inversión. Cuando uno viene de Londres, París o Roma, lo que ve aquí les parece barato. Así que compra un piso bonito, amueblado, etc. ¡Pero es que Barcelona es un barrio de Europa! ¿Cómo no van a invertir?

-¿Qué solución hay para los barceloneses que quieren vivir aquí?

-Mira, Barcelona tiene los metros que tiene. Está limitada por el Llobregat, por un lado, y el Besós, por el otro. ¡Dejemos de hablar de Barcelona!

-¿De qué deberíamos hablar?

-Collbató está a 30 kilómetros. Unas villas y torres excelentes, en buen estado. Calma, tranquilidad y calidad de vida. Pues Collbató es Barcelona, también.

-Sí, pero si yo trabajo en Barcelona, no viviré en Collbató.

-Siempre digo lo mismo. A mi me gusta Vic, como a otro le puede gustar otra ciudad. Está a 70 kilómetros por carretera. Pues deberíamos poder vivir allí y trabajar aquí. Es lo normal. Pero falla una cosa: las comunicaciones. Rodalies va como va y por la mañana las entradas a Barcelona están embozadas.

-¿La solución es vivir a 70 kilómetros de tu oficina?

-Quizá. Mirar ciudades como Sabadell, Terrassa, Granollers, Rubí, Vilafranca del Penedès, Vilanova i la Geltru y demás. Y fuera del área metropolitana de Barcelona. No todos podemos vivir en el Eixample: no hay metros cuadrados para todos.

-¿Hay una burbuja de alquiler?

-Crecen los precios, diría yo. Hay mucha demanda y poca oferta. El stock de viviendas que se dedican a alquilar no ha subido. Incluso ha bajado un 2 o 3% en los últimos años. Pero es que la demanda se ha disparado.

-¿Qué papel han jugado los pisos turísticos? ¿Han reducido la oferta?

-Quizá un poco, pero no demasiado. En Barcelona ciudad hay de 210.000 a 240.000 viviendas de alquiler. Muchas sometidas a la prórroga forzosa. Los pisos turísticos representan una parte pequeña del pastel. ¿Ha mermado el parque de viviendas? Quizá un poco. ¿Es la causa de la crisis? No.

-Pero hay fondos dedicados a ello.

-Sí, pero son una minoría. La mayoría de inversores compran para echar a los inquilinos de toda la vida, poner los pisos bonitos y venderlos de nuevo.

-En este escenario, ¿qué se puede hacer?

-Mucho. Incrementar la oferta. Construir más pisos para ponerlos en el mercado. Mejorar las comunicaciones. Construir más vivienda pública.

-¿La administración no ha respondido?

-Hace cinco años tenía 50 pisos de alquiler de media para enseñar. Ahora tengo 10 o 12. La demanda ha subido y, ¿qué hemos hecho?

-¿Quién debe construir, la administración o los promotores?

-Los poderes públicos piden mucho pero no dejan hacer. Pongan más oferta, dicen. Piden más pisos de alquiler pero dejar construir les cuesta mucho.

-¿Cómo valora medidas como la limitación del precio de los alquileres o los índices de media?

-Son medidas ideológicas. Y crearán inseguridad jurídica. No puede ser que el legislador cambie las normas o no deje obrar al mercado.

-¿Le preocupa que haya gente que se tenga que marchar del barrio de toda la vida?

-No. Es demagogia. Es la economía de mercado. Si queremos cambiarlo, deberíamos cambiar el sistema. Si los precios suben, esto es lo que pasa. A mi me gustaría ver en un barrio concreto asociaciones de todo tipo. Hay gente que se queja de que se tiene que ir. ¿Y los se que quedan porque son propietarios? Esos no tienen asociación y no salen en los medios.

Fuente: Crónica Global

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Burbuja de inmobiliarias en Barcelona

La gran demanda para alquiler y compra provoca el registro de más de mil nuevos operadores en apenas dos años
El auge de operaciones y la escasa oferta hace que muchos nuevos mediadores apenas tengan cartera de pisos

Donde hace unos meses hubo una mercería, una frutería, una tienda de ropa de bebé… incluso un mugriento local cerrado a cal y canto tras la crisis, de pronto ha florecido una agencia inmobiliaria. Brotan día sí y día también porque pocos negocios a pie de calle precisan tan poco espacio y logística. Brotan sin pausa ni tregua porque cada día hay más movimiento de alquiler y venta en Barcelona. Si a finales del 2010 la capital catalana contaba con 1.624 agentes registrados, en el 2016 la cifra llegó a 3.887, tras sumar más de mil desde el 2014. Algunos de ellos son titulares de más de una oficina, de modo que los negocios pueden ser muchos más.

Una de las caras más visibles del pinchazo de la burbuja inmobiliaria fue la extinción de los negocios mediadores de la compraventa que vendieron pisos a destajo durante unos pocos años. Tanto fue el movimiento que en el 2010 la Agència de l’Habitatge de Catalunya creó el Registre d’Agents Inmobiliaris, obligatorio para que un agente pueda abrir un establecimiento cara al público pues “favorece la transparencia y garantiza la seguridad de los usuarios”. La lista se ha disparado en los últimos tiempos, desde que el mercado inmobiliario empezó a remontar el vuelo. Cabe destacar que normalmente cada agencia solo tiene registrado a un agente (por los requisitos económicos, garantía y seguros que debe asumir el profesional) y que es habitual que una persona registrada esté al frente de varias agencias de una misma marca, en distintas zonas.

AGENTES INMOBILIARIOS EN BCN

El presidente del colectivo de agentes de la propiedad (API), Joan Ollé, estima que durante la crisis cerraron dos de cada tres agencias. De esos operadores, muchos están volviendo al negocio. No obstante, más allá de los casi 3.900 registrados en la capital catalana –tras crecer el 139% en seis años-, figuran otros mediadores de vivienda que no hacen esta actividad de forma habitual y por tanto no constan como API, así como algún operador no registrado, cuyas “técnicas comerciales muy agresivas” o malas prácticas enturbian la imagen del sector, lamenta Ollé. Solo los inscritos ofrecen las garantías exigidas por la Administración catalana.

FENÓMENO ÚNICO

El fenómeno inmobiliario no tiene parangón en el resto de Catalunya, donde el registro suma casi 5.800 inscritos. De hecho, de las 700 altas del 2016, unas 550 pertenecían a Barcelona. Y es que la capital lidera en solitario (por encima de Madrid) la escalada de precios, primero de los alquileres, y luego de la venta. Si el Incasol (con las fianzas de contratos firmados) sitúo a final del año pasado en 826 euros el precio medio del alquiler en Barcelona (batiendo su propio récord), portales como Idealista contabilizan un incremento anual del 16,5% y empresas como Tecnocasa lo cifran sobre el 15%, apunta su director de Análisis, Lázaro Cubero.
La locura de los alquileres en Barcelona está alimentada por la finalización de los nuevos contratos de tres años estrenados en junio del 2013, el tirón internacional que atrae a residentes extranjeros, la mayor cultura del alquiler frente a la compra y el hecho de que los bancos den un máximo del 80% para las hipotecas, lo que conduce a muchos vecinos a optar por el arrendamiento. Sin embargo, la oferta no da abasto y los precios escalan sin tregua, con poco más del 20% de la oferta anunciada a menos de 1.000 euros al mes.

Muchos propietarios aguardan una mayor e inminente subida para vender, lo que reduce la oferta actual, que se encarece.

En ese escenario de burbuja de alquileres también se engordan los precios de venta a pasos agigantados. Idealista habla de subidas en sus anuncios del 14,4% en el 2016. Desde Tecnocasa prevén un 10% más para este año y Don Piso lo reduce a un 5-6%. Los bajos intereses de las hipotecas, el aumento de las concedidas, la decisión de comprar ante lo caro que resulta alquilar, el auge de los inversores (compran para arrendar) y la expectativa de que los precios suban con rapidez alimentan la sed compradora, mientras que muchos propietarios “están a la espera de vender y ganar más”, mantiene Emiliano Bermúdez, subdirector general de Don Piso. Una estrategia que conlleva cierto riesgo, por muchos factores externos.
Ese desajuste de oferta y demanda hace que lo poco que hay en venta y esté a un precio adecuado vuele, de modo que muchas de las inmobiliarias de barrio que afloran apenas tienen oferta disponible.

Fuente: El Periódico 

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2016, el año del boom del alquiler con Barcelona a la cabeza.

El alquiler, como alternativa habitacional, es una opción cada vez más extendida en España. A pesar de que estamos en un país donde la propiedad sigue siendo la opción mayoritaria, lo cierto es que las nuevas generaciones están desterrando la idea de que arrendar una vivienda es una forma de tirar el dinero.
Con unos jóvenes que prefieren invertir en viajar, formarse y mudarse a nuevas ciudades a lo largo de su vida que cargar con una hipoteca, el alquiler resulta cada vez más interesante para quienes buscan emanciparse. Tanto es así que, según el Banco de España, las viviendas en arrendamiento están en máximos de tres décadas.
Los últimos datos de Eurostat apuntan a que 21 de cada 100 casas son de alquiler, una proporción superior a los que existen en 12 países de la Unión Europea, entre ellos Rumanía, Croacia o Noruega. Además, expertos y firmas de análisis creen que el arrendamiento irá ganando peso en el mercado y que se podría estabilizar en torno al 30%.
Parece claro que la demanda en el mercado del alquiler tiene muchas papeletas para seguir subiendo y lo cierto es que los precios están repuntando en buena parte del territorio. De hecho, a lo largo de 2016 hemos vivido un progresivo incremento de los precios del alquiler. Según el informe de precios de idealista referente al tercer trimestre del año, el precio medio del m2 se sitúa en 7,6 euros en el conjunto de España, una cifra que arroja un incremento del 10,7% en términos interanuales.
Los alquileres baratos siguen siendo complicados de encontrar. Aquellos que sean inferiores a los 300 euros mensuales apenas superan un 2,1% del total mercado, mientras que los que se mueven entre 300 y 500 euros al mes suponen una cuarta parte. La mayoría de arrendamientos que se ofertan, un 44,5%, se encuentran entre los 500 y los 1.000 euros al mes. Las que se encuentran en la horquilla entre los 1.000 y los 1.500 euros mensuales no pasa desapercibido: cubre un 13,3% del mercado. Por último, el tramo de los pisos más caros, los que superan los 1.500 euros al mes, son un 15,2% de la oferta, casi nada.
Las subidas más pronunciadas se dan en las grandes ciudades, donde los precios se encuentran en plena escalada alcista. En Madrid, por ejemplo, el m2 ronda los 13,8 euros, frente a los 11,7 euros registrados un año antes, mientras que en Barcelona incluso ha alcanzado máximos históricos: el m2 ronda los 17,4 euros, frente a los 14,6 euros de hace apenas 12 meses. 
Estos incrementos de precios coinciden en el tiempo con un creciente apetito por las viviendas de alquiler. Como prueba, este botón: un 15% de los pisos de las dos principales ciudades españolas se ocupa en menos de 48 horas, mientras que en el plazo de un mes ‘desaparecen’ del mercado la mitad de las casas disponibles en la Ciudad Condal y un 37% en la capital.
Ahora bien, al igual que sucede en el conjunto del sector inmobiliario, el arrendamiento no está evolucionando de manera uniforme en todas las partes de España. Mientras la oferta se encarece en los principales mercados (Madrid, Barcelona, San Sebastián, Valencia…), sigue abaratándose en el resto del país. En verano, el último dato disponible, un total de 26 provincias registraron variaciones negativas en el precio de sus rentas, con Palencia (-7,5%), Murcia (-5,9%), Girona (-4,8%) y La Rioja (-4%) a la cabeza de los descensos.
El año del boom del alquiler con Barcelona a la cabeza.
Más alquileres sociales
Las grandes ciudades han activado este año una inversión en alquiler social como respuesta a la situación precaria que viven muchas familias que no pueden acceder de forma digna a la vivienda. El parque de viviendas público en España es muy limitado y se encuentra a la cola de los índices que goza el promedio de la Unión Europea.
Es por eso que las Administraciones Públicas (desde autonomías hasta grandes ayuntamientos) están anunciando diferentes planes para aumentar el parque de viviendas sociales. Cataluña, por ejemplo, ha anunciado que comprará más de un millar de inmuebles a los bancos, mientras que Madrid también adquirirá inmuebles e incluso construirá obra nueva para este fin.
Al margen del sector público también se están produciendo iniciativas por parte del sector financiero. Sareb, por ejemplo, ha cedido cientos de inmuebles a las comunidades autónomas. También, ha puesto en marcha una campaña con su oferta inmobiliaria en alquiler, mayoritariamente de obra nueva, con unas sugerentes condiciones como dos meses de carencia en el pago del alquiler.
Por otra parte, también dentro del mundo financiero, las entidades bancarias se han visto obligadas a poner al servicio público cuyas propiedades llevaran más de dos años en desuso. Desde Barcelona, por ejemplo, han hecho una campaña imponiendo multas a los grandes tenedores y/o abriendo expedientes sancionadores con el objetivo de mobilizar esas viviendas vacías. También, parte de su parque de viviendas se han destinado a engordar la lista de alquiler público de la Generalitat en su plan de alcanzar las cifras de otros países europeos.
Las actuaciones por parte de la Generalitat de Cataluña, por ejemplo, ha sido implantar la reciente ley exprés del derecho a la vivienda con la que responder a la problemática habitacional que muchas familias viven y garantizar su inclusión residencial. Con esta ley se pretende trabajar en la ayuda a desahuciados y, también, empezar a pincelar lo que será una futura ley de regulación del alquiler que, desde la cámara catalana, tildaron de “abusivo”. Esa ley, según informó el Parlament catalán, se anunciará con más detalle el próximo mes de enero y esperan aprobarla en un margen de nueve meses. La intención de las administraciones públicas es intervenir en el mercado de alquiler de la vivienda equilibrando lo privado con lo público.
Fuente: idealista.com
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La obra nueva asequible es expulsada de Barcelona

Las promociones proyectadas en el centro de la ciudad son sólo viviendas de alta gama, el resto se expande por el área metropolitana.

Buscar un piso de obra nueva a un precio asequible en Barcelona se ha convertido en misión imposible para la gran mayoría de los ciudadanos. No hay solares disponibles y los pocos proyectos inmobiliarios que se proyectan son de viviendas de alta gama. Se venden de 400.000 euros para arriba, según lo expuesto estos días en el Barcelona Meeting Point. Y del centro de la ciudad ya ni hablar, allí sólo tiene cabida directamente el lujo, dirigido casi de manera exclusiva a inversores y compradores internacionales.
La oferta a precios inaccesibles no se encuentra sólo en las promotoras dirigidas a compradores con la cartera abultada. Las más tradicionales han adaptado su oferta a los precios de mercado vigentes en la ciudad. La Llave de Oro, por ejemplo, oferta unos pisos en el Poblenou con vistas al mar por 823.000 euros y otros cerca del centro comercial L’Illa por 560.000 euros. Tanto una promoción como la otra se presentan con acabados de alta calidad. Los únicos que se encuentran por debajo de los 300.000 están en la plaza Cerdà, prácticamente en l’Hospitalet, donde la plaza Europa se ha contagiado de la euforia de la capital y también exhibe precios prohibitivos para muchos.

Algo similar pasa si se mira la oferta de Núñez y Navarro. Los precios rondan entre los 400.000 y los 600.000 euros en las promociones proyectadas en el Eixample, Sants y Gràcia. Las de Sarrià-Sant Gervasi directamente superan el millón de euros. El director comercial de la empresa, Carlos de Santiago, explica que “en Barcelona hay tan poca posibilidad de ofertar obra nueva que los precios se han vuelto a disparar, pasa lo mismo que en Manhattan y Londres”. Para encontrar algo por debajo de los 300.000 hay que irse en este caso a la calle Concepción Arenal de Sant Andreu. En ese mismo barrio también se ha apuntado a la construcción de obra nueva Solvia –que nació para gestionar los activos bancarios del Sabadell y la Sareb–, con una promoción que se vende a partir de 248.900 euros.

El desenlace de la situación puede ser el mismo que ya se produjo a principios de siglo: una pérdida de población de la capital catalana hacia las ciudades de la primera corona metropolitana. Fuera de la gran ciudad los precios siguen siendo más asequibles para aquellas personas que dan el paso de adquirir una vivienda y pueden atraer a vecinos de Barcelona con ganas de comprar un piso nuevo que huyen asustados por los precios. El consejero delegado de Corp, Fernando Cirera, lo ve de otra manera. “No construimos en Badalona porque no haya suelo en Barcelona, sino porque es un lugar con demanda y con una ubicación privilegiada”.
La oferta responde a las expectativas y es alta. “Hay una demanda embalsamada, que necesitaba una nueva vivienda desde hace tiempo y que con la mejora económica se ha animado”, defiende Susana Gutiérrez, de Quabit Inmobiliaria. Presenta en el Meeting Point una promoción en Sant Feliu de Llobregat. De 187.000 euros para arriba se ofrecen pisos con buenos ­acabados a un cuarto de hora de Barcelona.
No son los únicos, ni mucho menos. Corp expone pisos en Badalona, Sant Boi y Sant Just Desvern. Neinor Homes lo hace también en ese municipio del Baix Llobregat, Badalona y l’Hospitalet. En las mismas plazas está Aelca. Vertix lo hace en El Prat, Viladecans y Cerda­nyola… y así a lo largo del salón.
En todos esos expositores con oferta metropolitana se dejó ver ayer ya un público local que busca una nueva vivienda para ampliar familia o dejar de estar de alquiler. En cambio, las promociones inmobiliarias de lujo sólo atraían a profesionales. Mientras los primeros también se informan sobre hipotecas, los segundos tratan con extranjeros que pagan al contado.Fuente: La Vanguardia (David Guerrero)

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Sarrià Sant-Gervasi tiene el precio por metro cuadrado más alto de las grandes ciudades españolas

Hay ciudades que son más caras que otras para vivir y barrios donde el precio del metro cuadrado está considerablemente por encima de la media de la ciudad. Es el caso del Distrito de Sarrià Sant-Gervasi de Barcelona, donde el metro cuadrado tiene el valor más alto de las 5 principales ciudades españolas.

En el informe “Tinsa IMIE Mercados Locales segundo trimestre 2016” se ha estudiado al detalle el precio del metro cuadrado de cinco grandes capitales españolas, por distritos. Se trata de Madrid, Barcelona, Sevilla, Zaragoza y Valencia.
Barcelona

Los distritos más caros de España
Las cifras revelan que comprarse un piso en el distrito de Sarrià Sant- Gervasi de Barcelona, cuesta una media de 3.640 €/m2, lo que lo convierte en el distrito con la vivienda más cara de las cinco grandes capitales analizadas en el informe. Pero además, este precio es un 43% superior al valor medio de la ciudad de Barcelona, que en el segundo trimestre de este 2016 se situó en los 2.542 €/m2.
Aún en Barcelona, los distritos de Gràcia (12,7%) y Eixample (+10,9%) son los que más se han encarecido en el último año, frente a Ciutat Vella, donde el valor medio se ha mantenido sin apenas cambios (+0,6%).
Por encima de la media de Barcelona también se encuentran los distritos de Salamanca, en Madrid, con un precio medio 3.576 €/m2, y el de Chamartín, con 3.570 €/m2. Cierra el grupo de los zonas más exclusivas, en términos de precio, el también distrito barcelonés de Les Corts, donde una vivienda cuesta de media 3.261 €/m2.
Por ahora, Barcelona es la ciudad más cara de España para vivir de alquiler.
Madrid y Barcelona aparte, el Casco Antiguo de Sevilla es el distrito con el precio medio más elevado de las grandes capitales españolas, con 2.363 €/m2.
En Valencia, la zona más exclusiva en valor es Ciutat Vella, donde la vivienda media cuesta 2.010 euros/m2, frente a los 1.105 €/m2 de la media de la ciudad. En Zaragoza, el distrito Centro se posiciona como el más caro de la capital con un valor de 1.607 €/m2 en el segundo trimestre de 2016.

Los distritos más baratos de España
Por lo general, los distritos más económicos se concentran en Zaragoza y Valencia. El distrito con el valor más asequible por metro cuadrado está en Zaragoza, en Barrios rurales del Oeste, donde la vivienda media cuesta 807 €/m2. Le siguen de cerca los distritos valencianos de L’Olivereta y Poblados del Norte, con un valor de 843 €/m2 y 847 €/m2, respectivamente.
La zona más barata de Sevilla supera los 900 €/m2 (distrito de Cerro-Amate). Y en Madrid y Barcelona, los barrios más baratos superan ampliamente los 1.000 €/m2: en Villaverde (Madrid) la vivienda media está entorno los 1.228 €/m2, mientras que en Nou Barris (Barcelona) se alcanzan los 1.771 €/m2.

Fuente: Api.cat
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Barcelona se plantea una tasa para los propietarios que tengan pisos vacíos.

El Ayuntamiento de Barcelona no quiere que haya pisos vacíos de larga duración y sin causa justificada en la ciudad. Por eso, se plantea imponer una tasa que penalice a los propietarios que se empeñen en mantener sus viviendas vacías. 
No es el primer intento del consistorio de hacer aflorar las viviendas vacías al mercado con el objetivo de garantizar el derecho a la vivienda. Pero tras la suspensión del Tribunal Constitucional de gran parte de las medidas recogidas en la Ley Catalana Antidesahucios, había que buscar una nueva fórmula.
Así que en el último pleno municipal antes de las vacaciones se aprobó, provisionalmente, una tasa de 633 euros que tendrán que pagar aquellos propietarios que tengan pisos vacíos durante más de dos años y sin causa justificada. La tasa servirá para costear la inspección y la tramitación de los expedientes y sanciones, que hasta el momento, asumían las arcas públicas.
No obstante, aún debe finalizar el periodo de alegaciones que se abre durante un mes desde la aprobación en el pleno municipal, que se celebró a finales del mes de julio.
Barcelona

¿Qué objetivo tiene la tasa de pisos vacíos?

La tasa será de carácter general y se le podrá aplicar a todo el mundo, tanto a particulares, como entidades financieras y grandes tenedores de vivienda. No obstante, desde el Ayuntamiento aseguran que está pensada para el segundo grupo, los bancos y grandes tenedores de viviendas.
El objetivo es obligarlos a poner en el mercado el máximo número de viviendas posible, dada la escasez y altísima demanda de pisos de alquiler que hay en la ciudad Barcelona. Hecho que, como consecuencia, está provocando que los precios batan récords, siendo inaccesibles para una parte importante de los ciudadanos, que no tienen otra alternativa habitacional que no sea el alquiler. 

¿En base a qué se ha fijado la cantidad de esta tasa para pisos vacíos?

Según el consistorio, 633 euros es lo que le cuesta al Ayuntamiento verificar que el piso está vacío. Pero, además, si la propiedad no corrige esta situación, se le cobrarán 286 euros por cada requerimiento nuevo. La fórmula ya se usa en otros municipios de Cataluña como Terrassa o Santa Coloma de Gramenet, y desde Barcelona en Comú aseguran que está avalada jurídicamente.
Fuente: Api.cat
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Alquilar un piso en Barcelona puede convertirse en un maratón

¡Ay… Barcelona! Qué ciudad tan bonita, cosmopolita y entretenida para vivir. Barcelona enamora y atrae cada vez a más personas de aquí y de allá. De todas partes. Solo que la oferta de viviendas de alquiler escasea y está empezando a ser un problema para quienes quieren vivir en la Ciudad Condal.
Ha sido noticia en los últimos meses y lo confirman los profesionales API que operan en la ciudad: el stock de casas de alquiler en Barcelona escasea y hay mucha demanda para poca oferta de calidad.
Las viviendas que salen al mercado ‘vuelan’ y hay mucha competencia entre los interesados. Tanto, que el candidato a inquilino/a no puede pensárselo 2 veces si ha visto un piso o una casa que le gusta. Porque si lo hace, probablemente se la quiten de las manos en menos de 48h.
Un contexto que provoca la subida de los precios: el precio medio del alquiler en Barcelona subió un 7% en 2015 situándose en los 755 euros mensuales, según el Instituto Catalán del Suelo (Incasòl), y se prevé que siga haciéndolo a lo largo del 2016 y el 2017.
Como consecuencia, Barcelona ya es la ciudad más cara de España para vivir de alquiler. No obstante, el aumento de los precios depende del tipo de vivienda y de la zona. Los distritos donde más subió el alquiler el año pasado, según estadísticas del Ayuntamiento de Barcelona, son: Eixample (11,18 euros/m2), Les Corts (11,97 euros/m2), Sant Martí (10,64 euros/m2), Sarrià-Sant Gervasi(12,96 euros/m2) y Gràcia (11,82 euros/m2).
En opinión de Joan Ollé, Presidente del colectivo API en Cataluña, debemos dejar de pensar que Barcelona es solo el centro y los barrios adyacentes, tal y como lo entienden en otras grades capitales europeas, como por ejemplo, París.

“Barcelona está de moda desde hace tiempo. La ciudad atrae talento. Es un referente mundial en calidad de vida, cultura, educación, etc. Y esto tiene consecuencias: que no todos pueden vivir en las zonas más céntricas o populares de Barcelona.”

Y añade:

“Debemos empezar a ampliar horizontes y considerar, por ejemplo, que Collbató, que es un municipio encantador al pie de Montserrat, es como hablar de un barrio de la ‘Gran Barcelona’. Seguro que eso no extraña nada a los Parisinos ni a los Londinenses, no sé por qué a nosotros sí.”

Fuente: api.cat