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Vuelven las agencias inmobiliarias, pero cambia la demanda.

El sector inmobiliario sale de la crisis a la vez que se disparan los precios de la vivienda. El perfil de los compradores ha cambiado, y ahora son sobre todo grupos inversores

El mercado inmobiliario se recupera progresivamente tras la crisis económica, y un síntoma de esta recuperación es el aumento de agencias inmobiliarias. En sólo dos años, han abierto más de mil oficinas nuevas en Cataluña. Pero este repunte no es igualitario en todo el territorio ya que la actividad se centra, sobre todo, en Barcelona. De los 5.797 agentes inmobiliarios registrados en Cataluña, un 67% (3.887) se concentra en la capital catalana. Según algunos API, ahora entre un 60% y 70% de los interesados en comprar son grupos inversores.

Las cifras evidencian la recuperación del mercado pero, si se tiene en cuenta el incremento de precios en la vivienda, también ponen en alerta una parte del sector que teme una nueva burbuja inmobiliaria. Antes de la crisis económica, el porcentaje de familias que se hipoteca era muy elevado, pero ahora la compra de viviendas ha pasado a segundo plano.

En la agencia Casa Barcelona, Alejandro Antonio asegura que reciben más demanda de alquileres que de compra. Ahora, entre un 60% y 70% de los interesados en comprar son grupos inversores. “Ven que hay una demanda fuerte de alquiler y les interesa comprar un piso para reformarlo y ponerlo en alquiler”, asegura.

La inversión extranjera, sumado a la escasa oferta de pisos que hay en Barcelona, han hecho disparar los precios de la vivienda. Según el Idescat, en 2016 el precio medio del alquiler era de 800 euros mensuales en la capital catalana. Ante este escenario hay expertos que se cuestionan si el estallido de la burbuja inmobiliaria sirvió para aprender algo. Juan Sánchez, abogado, reconoce que la inversión extranjera puede ser un problema para los barceloneses que han vivido toda la vida en la ciudad: “Ven que los precios se inflan por culpa de la rentabilidad que buscan estos inversores”, explica.

Precisamente, para intentar regular el mercado inmobiliario, en 2010 Cataluña implementó una medida que no se aplica en el resto del estado español: el certificado AICAT. Se trata de un título que cualquier agente inmobiliario debe obtener para poder abrir una oficina y ejercer. Juan Sánchez, además de ser abogado, imparte clases a alumnos del Instituto Rocafort que quieren obtener la AICAT. “Tenemos muchos de chinos y de rusos interesados en hacer actividades con sus compatriotas y, por otra parte, personas de mediana edad que quieren un cambio en su vida”, explica Sánchez.

Mientras tanto, desde la Asociación de Agentes Inmobiliarios de Cataluña, defienden que para cubrir las necesidades de toda la demanda a seguir construyendo edificios no sólo en la ciudad, sino también en el área metropolitana. El presidente de la asociación, Joan Ollé, explica que los precios aquí son baratos para los extranjeros: “Si venden y compran, y representan un 15% o 20% de las transacciones, pues, efectivamente, esto estira el precio” , reconoce.

Fuente: Betevé